
LOS FACTORES DEL PODER / El poder nacional y el factor de dominio / De la estructura política a la social
en, "La democracia en México",
Pablo González Casanova
En el capítulo anterior pudimos observar las características, la estructura del poder en nuestro País, teniendo como resultado una concentración absoluta del poder en el poder ejecutivo, principalmente.
Ahora bien, González Casanova apunta los factores que determinan este poder desmedido, en gran parte.
1.Caudillismo.
Figura heredada del México prehispánico, y acrecentada durante tres largos siglos de colonia, su presencia en el México del siglo XIX por las características que le acompañan -latifundios, justicia inapelable, injerencia en todos los asuntos de su localidad, presencia arrogante y paternalista, asesino con derecho a pernada-, será uno de los elementos detonantes del movimiento armado de 1910.
Aunque su esencia se fue perdiendo en el México post revolucionario, no hizo más que transfigurarse en miembro poderoso del partido oficialista, o como boyante "aristócrata" local. Empresario y visionario -en pocos casos- su herencia se presiente aun hoy en los vicios de la vida política de México: [pese a que se han difuminado] "...las relaciones personales, características de la política dominada por los caciques,... [siguen] existiendo en forma notable en el panorama, mexicano. El mejor modo todavía de descubrir la afiliación política de un individuo, en la intimidad de los eventos políticos, consiste más que buscar el partido al que pertenece o la ideología que sustenta, en hallar su parentesco, lugar de origen o cercanía con un jefe..." (González Casanova, 1963, Pp.49-50).
2.El ejercito
Pese a que fue un factor importantísimo para el entorno de poder en México durante siglos, poco a poco ha ido perdiendo presencia, y en el siglo XX, se hace patente la disminución en sus asignaciones presupuestarias, y ya no es un "riesgo" para los gobiernos recientes, mayoritariamente civiles.
Pero dos elementos importantes que se deben mencionar, indispensables para la desaparición del militarismo con la reforma agraria y el desarrollo económico del País.
3.La iglesia
Con los gobiernos posteriores a la revolución, particularmente el de Ávila Camacho, la iglesia empieza a recuperar espacios, después de las leyes de reforma aplicadas por el Benemerito Benito Juárez, y por la represión cruenta en la cristiada.
Su presencia ha crecido de manera desmedida y el estado mexicano ha brindado sin límites lugares para su establecimiento. Tanto espiritual, como físico.
"...la iglesia es el único [factor] que ha sobrevivido a las grandes transformaciones sociales del México contemporáneo y que incluso ha recuperado e incrementado parcialmente su fuerza." (Idem, 55).
4.Los empresarios
La reforma agraria desmantela los grandes latifundios y sus miserables características de aparceros, peones acasillados y semi-esclavos.
Con el advenimiento también de la industrialización, el antiguo propietario, "casta divina" en la mayoría de los casos, se metamorfosea en paladín del desarrollo y se acopla perfectamente a los nuevos tiempos. Su característica incidencia en el poder se va a ver más firme con la presencia de asociaciones y uniones patronales. Con una gama sin límites en la asignación de recursos para fines propios, sus intereses se dejarán sentir inevitablemente hasta en los más remotos lugares de México.
Reporte por Benito Alcocer
“El poder nacional y el factor de dominio”, capítulo 3.
La democracia en México, Pablo González-Casanova
Reporte de lectura por, Benito Alcocer
Dada la ubicación geográfica de México, la influencia en todos los sentidos de Estados Unidos de Norteamérica es determinante en todos los contextos.
Así la historia del México del siglo XX, en donde tenemos presentes medidas políticas, militares, económicas, han buscado “limitar” la influencia norteamericana e incrementar su capacidad de negociación ante él.
Sin embargo, la latencia de desencuentros y descalabros, en algunas ocasiones políticos, en otros momentos en economía, etcétera, son una realidad insoslayable.
Pablo González-Casanova, presenta varios indicadores que nos sirven para comprender mejor el ambiguamente frágil y ala vez poderoso sistema de relaciones con los vecinos del norte.
-Para 1963, la presencia de empresas extranjeras era muy alta, y las más poderosas eran norteamericanas. En la actualidad con el neoliberalismo y el TLCAN, esta incidencia debe mantenerse, sino es que superada de manera sustancial.
-Los créditos más importantes con el exterior eran con Estados Unidos. Mantengo de manera unilateral mis comentarios respecto al neoliberalismo y el TLCAN.
-El mercado exterior era y es norteamericano.
-Para 1965 la economía mexicana dependía en un 30% de tres productos; en más de un 40% de tres productos y en más de 50% de diez, cuya principal salida era el mercado norteamericano (Op. Cit. neoliberalismo y TLCAN).
-Durante prácticamente todo el siglo XIX –el primer centenario del México independiente-, y hasta la época del presidente Roosevelt, la presencia militar y presiones por medio de la fuerza por parte de los Estados Unidos, es algo frecuente.
-Estados Unidos es el País con que más vínculos políticos tiene México. Datos que se puede observar en el gran porcentaje de tratados bilaterales desde mediados del siglo XIX, y hasta el TLCAN y hasta el inminente plan Mérida, de intercambio militar.
-En lo cultural, la influencia norteamericana es tangible y la incidencia, por ejemplo, en los medios masivos de comunicación como la prensa, las agencias noticiosas, el cine, la televisión, la educación y hasta en la religión, ha sido contundente.
Pese a estos factores, la sensación hacia los Estados Unidos en general por parte de la sociedad mexicana ha sido de rechazo. El “antiamericanismo” ha sido un elemento que vale tomar en cuenta como un rasgo de identidad y cohesión particular.
“De la estructura política a la social”, capítulo 4.
La democracia en México, Pablo González-Casanova
Reporte de lectura por, Benito Alcocer
El estado “como el más grande empresario del País” –presente aun en día, (PEMEX, CFE, pese a todas las desincorporaciones-, y su concentración de poder, desde luego que ha tenido funciones pensadas premeditadamente por “el bien” de la estabilidad y el desarrollo.
Así, reflexionando en un México subdesarrollado vemos como en oposición a un sistema legislativo “conspiracionista”, el ejército, y la iglesia, tenemos uno presidencialista; que ante el caudillismo y sus “partidos de membrete” surge un partido dominante; ante los feudos regionales, tenemos un régimen centralista; ante la presencia de caciques la intervención del gobierno local fue decisiva; que ahí donde hacían falta grandes inversiones de estructura y donde la I.P., mexicana y extranjera se mostraba indecisa, la necesidad de un Estado empresario fue la base de una política nacional de desarrollo económico e industrial fu imperante; así limitando la propiedad , cera la reforma agraria y expropia el petróleo; crea las bases de un mercado interno.
“…el Estado mexicano y el tipo de instituciones que ha ido formando cuidadosamente han sido un buen instrumento…para frenar la dinámica externa de la desigualdad, para enfrentar a las grandes compañías monopólicas y negociar con ellas y con las grandes potencias, en planos cada vez menos desiguales, y han sido un excelente instrumento para el arranque del desarrollo nacional” (González- Casanova, P. 87)